3 de noviembre,

Sintonizado

La Biblia en un año: Jeremías 30-31, Filemón

Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón ... que tiene oídos y no oye. –Jeremías 5:21.


Uno de mis hijos era un maestro cuando se trataba de desconectarse porque no quería escuchar algo. En la iglesia, su mente estaba a millones de kilómetros. Te podía decir la cantidad de paneles que había en el techo y cuántos asientos tenía la sección para el coro.

Muchas veces escuché a mi esposa decirle en medio de un regaño: “¿Me estás oyendo?”

Nosotros también somos culpables muchas veces de desconectarnos cuando no queremos oír, incluso mensajes de parte de Dios. En su libro Christian Reflections [Reflexiones cristianas], C. S. Lewis dice que una persona que está decidida a ignorar la voz de Dios escucha este consejo: “Evita el silencio, evita la soledad, evita todo pensamiento que te saque del camino trillado. Concéntrate en el dinero, el sexo, la condición social, la salud y (sobre todo) tus propias quejas. Mantén la radio encendida. Vive en medio de la multitud.”

Cuando hacemos algo mal es cuando especialmente necesitamos escuchar la voz de Dios. Pero a menudo, en nuestra terquedad, nos aseguramos de no escucharla. El profeta Jeremías habló a ese tipo de personas diciendo: “Oíd ahora esto, pueblo necio ... que tiene oídos y no oye... . este pueblo tiene corazón falso y rebelde...” (Jeremías 5:21,23).

En lugar de cerrar tus oídos a Dios, lee la Biblia y ora regularmente. Aparta un tiempo para pensar en Dios y en sus muchas bendiciones. ¡Así es como uno se mantiene sintonizado! –Dave Egner

DIOS HABLA A LOS QUE SACAN TIEMPO PARA ESCUCHAR.

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