10 de noviembre,

¿Propiedad de quién?

La Biblia en un año: Jeremías 48-49, Hebreos 7

Cuando una persona pecare ... contra Jehová, y negare a su prójimo ... o bien robare ... restituirá aquello que robó... . –Levítico 6:2,4.


Un ladrón de Nueva Jersey robó 7.000 dólares en joyas, monedas antiguas y dinero en efectivo a una viuda. Los artículos tomados eran todo lo que le quedaba del patrimonio de su esposo.

Al buscar entre el botín, el ladrón encontró varios sobres de ofrendas de una iglesia con dinero que la mujer iba a dar al Señor. Dejando el contenido dentro, los puso en otro sobre, lo dirigió a la iglesia de la mujer, y luego los puso en el correo.

Cuando el pastor se enteró de lo que sucedió comentó: “Es una característica de la confusión moral de nuestro tiempo que alguien considere robar a una viuda y a sus hijos, y sin embargo, piense que es reprensible robar a la iglesia.”

Aquel ladrón pasó por alto una verdad importante: un pecado contra nuestro prójimo es un pecado contra Dios (Levítico 6:2). Todos nosotros, me temo, nos inclinamos a pensar que la propiedad de Dios termina en algún lugar cerca de la parte trasera de la iglesia. Pero no es así. Todas las cosas y todo el mundo pertenece a Dios. Reverenciarlo es respetar la propiedad que Él ha encomendado a sus hijos.

Sabia es la persona que teme a Dios y reconoce que el pecado contra los demás es un pecado contra Él.

UNA OFENSA CONTRA TU PROJIMO PONE UNA CERCA ENTRE TÚ Y DIOS.

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