12 de noviembre,

Cruces peligrosos

La Biblia en un año: Jeremías 51-52, Hebreos 9

En el mar fue tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas. –Salmo 77:19.


Yo no vadeo en corrientes rápidas ya. El fondo es demasiado resbaloso, las corrientes, demasiado fuertes, y mis viejas piernas no son lo que solían ser.

Muchos desafíos que una vez yo aceptaba tranquilamente ahora son difíciles para mí. Igual que el salmista, a veces pierdo el sueño preguntándome cómo puedo enfrentarlos (Salmo 77:1-4).

Luego recuerdo “las obras de Jah”, y que “el mar fue [su] camino, y [sus] sendas en las muchas aguas”, aunque no dejó huellas (v.19).

Así es con Dios. Aunque no puedas verlo, Él está presente. De manera invisible, Él conduce a su pueblo “como ovejas” (v.20). No teme las corrientes ni las tormentas de la

vida, pues su fortaleza y valor son infinitos.

Y hay más: el Pastor nos lleva a través de la ayuda de otras personas. Condujo a Israel “por mano de Moisés y de Aarón” (v.20). Nos guía en el sabio consejo de un padre o una madre, en el asimiento fuerte de un amigo piadoso, en el aliento amoroso de un esposo o una esposa, en el toque suave de un niño pequeño.

Las manos buenas nos quieren alcanzar. Nuestro Señor es un Pastor firme y tierno que conduce por cruces peligrosos hasta el otro lado. ¿Has puesto tu mano en la Suya? –David Roper

DIOS NOS DICE QUE LE ENTREGUEMOS LA CARGA QUE NOS PESA.

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