17 de noviembre,

“¿Dónde está el piccolo?”

La Biblia en un año: Ezequiel 5-7, Hebreos 12

Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? –Juan 6:9.


En ciertos momentos de la vida puede que nos sintamos insignificantes e inútiles. Rodeados de personas con más talentos que nosotros, nos vemos tentados en nuestros momentos débiles a apartarnos y dejar que otra persona haga el trabajo. Razonamos que lo que tenemos para ofrecer no marcará una gran diferencia.

Olvidamos la verdad sugerida por la manera en que nuestro Señor usó los cinco panes y dos pececillos para alimentar a una multitud (Juan 6:1-14). Cada uno de nosotros tiene algo importante que ofrecer en el servicio a Dios.

Sir Michael Costa estaba dirigiendo un ensayo en el cual la orquesta tocaba junto con un gran coro. Más o menos a mitad de la sesión, con las trompetas sonando a toda fuerza, los tambores redoblando, y los violines tocando su rica melodía, el músico que tocaba el piccolo se dijo entre dientes: “¿Qué hago yo de bueno? Da lo mismo si dejo de tocar. De todas maneras, nadie me puede escuchar.” Así que mantuvo el instrumento en la boca, pero no produjo sonido alguno. A los pocos momentos el director gritó: “¡Paren, paren! ¿Dónde está el piccolo?” El oído de la persona más importante de todas lo extrañó.

Con el uso de nuestras habilidades sucede algo muy parecido. Ya sea nuestro talento grande o pequeño, la actuación no está completa hasta que hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos.

A LOS OJOS DE DIOS, HACER BIEN ALGO PEQUEÑO ES UNA GRAN COSA.

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