26 de noviembre,

Cómo superar la envidia

La Biblia en un año: Ezequiel 27-29, 1 Pedro 3

... sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente... . –1 Pedro 3:8.


Sarcásticamente, alguien definió la felicidad como “una agradable sensación que surge de contemplar la desgracia de otro”.

Pocos de nosotros estaríamos de acuerdo con esta definición, pero me temo que todos podemos ver que hay suficiente verdad en ella como para hacernos recular. Es comprensible que queramos tener el mismo éxito que nuestro vecino. Pero está mal tener una actitud que dice: “Si yo no lo puedo tener, no quiero que nadie más lo tenga tampoco.”

Yo tenía unos 13 años de edad cuando empecé a darme cuenta de que mi hermano de 10 años tenía habilidades atléticas mayores que las mías. Al principio hubo en mí un dejo de resentimiento, pero no llegó a convertirse en una fuerte envidia. ¿Por qué? Porque yo amaba a mi hermano. Al poco tiempo empecé a sentirme orgulloso de sus logros atléticos, y sentía igual que él el gozo de la victoria y la agonía de la derrota.

Esa experiencia me enseñó que el amor y la envida no pueden coexistir en el corazón humano. Ahora bien, siempre que la envida levanta su cabeza, recuerdo cómo el amor por mi hermano la sacó de mí. Recuerdo también la advertencia de 1 Pedro 3:8: “Amaos fraternalmente.” Eso me capacita para gozarme con los que se gozan y llorar con los que lloran (Romanos 12:15).

Estar comprometidos a amar a los demás es el secreto para superar la envidia.

UNA DOSIS DIARIA DE AMOR CRISTIANO SANA EL CORAZÓN DE LA ENFERMEDAD DE LA ENVIDIA.

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