3 de octubre,

La voz del Señor

La Biblia en un año: Isaías 17-19, Efesios 5:17-33

Si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos... . –Hechos 14:17.


La larga y seca temporada de verano en el Líbano e Israel por lo general termina en octubre con lluvias bien recibidas que muchas veces vienen acompañadas de fuertes vientos, relámpagos y truenos.

El autor del Salmo 29 puede haber estado pensando en una tormenta de otoño que se movía desde el mar Mediterráneo, atravesaba el Líbano (v.5), bajaba por el desierto (v.8), y pasaba por encima del templo en Jerusalén (v.9). Se refirió a los elementos de la tormenta como “la voz de Jehová” (v.3), y habló de la gozosa respuesta de los adoradores en el templo cuando exclamaban: “¡Gloria!” (v.9). El salmo termina con el pueblo de Dios disfrutando la paz que sólo Él puede dar (v.11).

Ver y oír una violenta tormenta es una experiencia imponente que nos lleva a pensar de manera natural en Dios. En Romanos 1:20, Pablo dijo a sus lectores que el eterno poder de Dios y su Deidad se ven claramente en el mundo creado. Él se da a conocer por medio de la naturaleza. Yo he escuchado su “voz” muchas veces: en la quietud del bosque después de una fuerte nevada, en la suave brisa, o en el canto de las aves una mañana de primavera.

Sí, Dios nos habla por medio de su maravillosa creación. Su poder y majestad son inevitables si hacemos una pausa para escuchar. Igual que el pueblo de la antigua Israel, respondamos: “¡Gloria!”

TODA LA CREACIÓN CANTA ALABANZAS A DIOS.

 

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