7 de octubre,

Dos trozos de mantequilla

La Biblia en un año: Isaías 28-29, Filipenses 3

... desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo... . –Efesios 4:25.


La honestidad ha de formar parte de nuestro carácter si queremos tener un testimonio eficaz para Cristo. Hasta el mundo secular reconoce la importancia de la integridad.

Un joven prometedor solicitó un trabajo en un banco. Era uno de varios solicitantes, pero el presidente estaba especialmente impresionado con sus credenciales. Antes de emplearlo, el presidente invitó al joven a almorzar con varios ejecutivos del banco.

Cuando el grupo pasó por la fila de la cafetería, el joven puso dos trozos de mantequilla en su bandeja y las colocó debajo del borde de su plato para que el cajero no los viera. El presidente de la compañía, que estaba justo detrás de él, observó sus acciones. Si este muchacho es deshonesto con dos trozos de mantequilla –pensó– ¿cómo se le puede confiar una ventanilla de cajero? En ese momento decidió no darle el empleo.

El engaño puede tener muchas formas, ya sea una mentira verbal flagrante, o el esconder dos trozos de mantequilla, que en este caso se convirtió en un robo.

Un niño de 11 años escribió: “Soy un niño que no puede mentir, porque siento un hormigueo en el estómago.” ¡Ojalá todos fuéramos igual de sensibles!

Señor, haznos personas de una honestidad e integridad incuestionables en todas las cosas, sean grandes o pequeñas.

UNA PERSONA ÍNTEGRA NO TIENE NADA QUE OCULTAR.

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