10 de octubre,

El pecado nos debilita

La Biblia en un año: Isaías 34-36, Colosenses 2

... volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien... –Oseas 14:2.


El pecado nos despoja de la fortaleza que nos da Dios. Nos volvemos espiritualmente débiles y decrépitos, pero a menudo nos imaginamos que estamos tan fuertes como siempre.

Ese es el engaño del pecado. Poco a poco nos alejamos de Dios. Perdemos el deseo de pasar tiempo en su Palabra y en oración. La corriente de este mundo nos aleja de los amigos y de las influencias piadosas. Nos deslizamos cada vez más hacia el pecado. Nuestro estado patético y endeble se hace evidente a todos, menos a nosotros.

Me acuerdo de Sansón, aquel hombre con la fortaleza de una torre que colocó la cabeza en el regazo del pecado. Luego se levantó de su sueño y dijo: “Esta vez saldré como las otras y me escaparé” (Jueces 16:20). Pero él no sabía que Dios le había quitado su fuerza.

Muchos años después, el profeta Oseas confrontó al pueblo de Israel y dijo que ellos también habían perdido su fuerza a causa del pecado, y no se daban cuenta (Oseas 7:8-16). Así que Oseas les mandó: “Volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien” (14:2).

El pecado nos puede debilitar a nosotros también. Es por eso que debemos apartar tiempo deliberadamente para pedir al Señor que nos muestre nuestro pecado (Salmo 139:23-24). Cuando nos volvamos a Él arrepentidos nos recibirá generosamente, nos liberará del dominio del pecado, y nos armará de nuevo de fortaleza.

EL PECADO SUMA TUS PROBLEMAS, RESTA TU ENERGÍA Y MULTIPLICA TUS DIFICULTADES

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