17 de octubre,

Una fragancia misteriosa

La Biblia en un año: Isaías 50-52, 1 Tesalonicenses 5

Porque para Dios somos grato olor de Cristo... . –2 Corintios 2:15.


La mayoría de nosotros conoce a alguien –tal vez un pariente o amigo– que se distingue por un perfume en particular. Aun sin ver a esa persona sabemos cuando está cerca. Sin decir palabras, su fragancia nos da la bienvenida a su compañía.

Todo cristiano debería ser conocido también por llevar un perfume en particular: la fragancia de Cristo. Pero esa no se puede comprar donde venden cosméticos. Ni siquiera se puede embotellar y vender en la iglesia. Este misterioso perfume surge única y exclusivamente de nuestra íntima relación con Cristo, y lleva por el aire una influencia sutil pero notoria hacia los demás.

Alguien dijo de un cristiano en su pequeña ciudad: “Ese hombre nunca cruza por mi camino sin que yo mejore en algo por ello.” Otro comentó sobre él: “Sólo tienes que estrechar su mano para saber que está lleno de Dios.” Lo más probable es que este admirado creyente haya dado un testimonio verbal en algún momento. Pero sin el aroma de Cristo, su testimonio no habría sido eficaz.

El apóstol Pablo preguntó: “Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?” (2:16). La respuesta es llana: nuestra fragancia, toda nuestra suficiencia, viene de Cristo solamente, no de nosotros. ¿Qué perfume te vas a poner hoy?

CUANDO ANDAS CON CRISTO LOS DEMÁS PERCIBEN QUE ÉL ESTÁ CONTIGO

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