20 de octubre,

Prueba a los maestros

La Biblia en un año: Isaías 59-61, 2 Tesalonicenses 3

Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás. –Deuteronomio 12:32.


Para algunos predicadores a quienes les gusta promoverse a sí mismos, la revelación es algo que Dios les da personalmente. Sin embargo, en la mayoría de los casos, lo que dicen que Dios les ha dicho contradice Su enseñanza en la Biblia.

¿Alguna vez has estado con alguien que afirma haber recibido una “revelación” o “palabra” especial de parte de Dios? Si es así, ten cuidado. A menos que lo que una persona proclame como verdad pueda verificarse por la clara enseñanza de la Biblia, es una opinión personal, a lo sumo, y herejía en el peor de los casos, no revelación divina.

Las Escrituras nos advierten que no añadamos ni quitemos de lo que Dios nos ha revelado en su Palabra escrita. Deuteronomio 4:2 nos dice: “No añadirás a ello ni de ello quitarás.” Advertencias similares se encuentran en Deuteronomio 12:32, Proverbios 30:5-6 y Apocalipsis 22:18. Es, ciertamente, una posición precaria para una persona: afirmar que añade al libro inspirado de Dios.

Si alguien intenta enseñar una doctrina que no se halla en la Biblia, ¡ten cuidado!, aunque la persona sea muy pulida y bien conocida. Prueba a los maestros que escuchas por la Palabra de Dios. Si hablan de recibir una revelación, asegúrate de que no estén violando la clara advertencia de Dios.

PRUEBA TODA ENSEÑANZA POR LA VERDAD DE LA PALABRA DE DIOS.

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