22 de octubre,

¿Vale la pena ser honestos?

La Biblia en un año: Isaías 65-66, 1 Timoteo 2

La integridad de los rectos los encaminará; pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos. –Proverbios 11:3.


Siempre recordaré el día en que, cuando era niña, encontré dos monedas en el patio de la escuela. Las llevé a casa pensando que nadie las extrañaría. Pero mi mamá me hizo llevárselas a mi maestra. “Pertenecen a otra persona” –me dijo mi madre. Desde entonces, Dios me ha recordado muchas veces aquella lección de honestidad que aprendí a temprana edad.

Por ejemplo, mientras colocaba las bolsas de las provisiones en mi auto descubrí en el fondo del carrito una tarjeta que no había pagado. De inmediato volví a la tienda, esperé en la fila, me disculpé con el cajero y pagué la tarjeta. Un hombre que estaba detrás de mí me dijo atónito: “¡No es más que una tarjeta! ¿Quién se hubiera dado cuenta? ¿No cree que ha sido un poco tonta al regresar?”

Por un segundo me sentí tonta. Pero entonces se me ocurrió contestar: “Si alguna vez perdiera su billetera –le dije sonriendo– creo que a usted le gustaría que una tonta como yo la encontrara.”

Proverbios 11 nos recuerda que el Señor se deleita en la honestidad (v.1) y bendice a los que hacen lo recto (v.6). O sea que aunque puede que renunciemos a lo que parece ser dinero fácil, ganamos la aprobación de Dios. Eso vale mucho más que todas las riquezas del mundo. ¡La honestidad sí vale la pena! –Joanie Yoder

LA HONESTIDAD PAGA GRANDES DIVIDENDOS: LA APROBACIÓN DE DIOS Y UNA CONCIENCIA LIMPIA.

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