2 de septiembre,

Un empleo nuevo

La Biblia en un año: Salmos 137-139, 1 Corintios 13

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. –Colosenses 3:23.


Una encuesta hecha por el Instituto de la Familia y el Trabajo reveló que setenta por ciento de las personas en los Estados Unidos a menudo sueñan con hacer algo diferente para ganarse la vida. Hay libros, consultores y agencias de empleo que ofrecen ayuda para que encontremos nuestro empleo soñado. Pero, ¿es siempre la solución a la satisfacción en el trabajo encontrar una ocupación distinta? ¿O podría ser la clave dar un enfoque diferente a nuestra situación actual?

En Colosenses 3, Pablo usó dos veces la frase «todo lo que hacéis» como llamamiento a un servicio sincero hacia el Señor. Escribió: «Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él» (v.17). Y otra vez: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres» (v.23).

Si estamos trabajando para un jefe crítico y desagradecido, tenderemos a hacer el mínimo esfuerzo. Pero si nuestro trabajo lo hacemos para Cristo, nos esforzaremos para hacer lo mejor que podamos todo el tiempo. Puede que el jefe firme nuestro cheque de nómina, pero el Salvador es quien otorga la recompensa (v.24).

No es malo buscar un trabajo que se ajuste bien a nuestras habilidades e intereses. Pero es inútil cambiar de un trabajo a otro sin establecer a quién estamos sirviendo.

Un empleo viejo se puede convertir en nuevo cuando escogemos hacerlo para el Señor.

EL TRABAJO DIARIO COBRA UN VALOR ETERNO CUANDO SE HACE PARA DIOS.

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