12 de septiembre,

Encarcelado para liberar a otros

La Biblia en un año: Proverbios 13-15, 2 Corintios 5

... la fe sin obras está muerta. –Santiago 2:26.


El misionero había estado en la cárcel durante más de dos semanas. Se encontraba detrás de las barras de una prisión de Kosovo porque había intentado hablar a los demás de Jesucristo.

Otros misioneros trataron de negociar su libertad, pero día tras día fueron rechazados. A la larga recibieron las buenas nuevas de que su amigo pronto sería puesto en libertad, así que fueron a la prisión a contárselo.

Los misioneros descubrieron que su amigo había estado testificando a sus compañeros de prisión, y cuando le dijeron que estaba a punto de ser liberado dijo: «No, todavía no. Concédanme otra semana. Necesito más tiempo para compartir el evangelio con estas personas.»

¿Qué se necesita para que una persona sienta tanta carga por los demás que esté dispuesta a quedarse encerrada para seguir proclamando el evangelio? Primero, se necesita una fe firme en que Jesucristo es el único camino al cielo (Juan 14:6; Hebreos 11:1-6) y que la vida sin Él conduce a un futuro sin esperanza. Segundo, se necesita fe en que Dios tiene control y que podemos confiarle nuestras vidas cuando no tenemos el control de nada (Proverbios 3:5-6; Hebreos 11:32-40). Y tercero, se necesita una fe que dé como resultado la acción, no una fe sólo de pensamientos y palabras (Santiago 2:26). ¿Tenemos esa clase de fe?

LA FE VERDADERA PRODUCE UNA VIDA LLENA DE ACCIONES, NO UNA CABEZA LLENA DE DATOS.

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