15 de septiembre,

Sé una chispa

La Biblia en un año: Proverbios 22-24, 2 Corintios 8

Y considerémonos unos a otros... no dejando de congregarnos.... –Hebreos 10:24-25.


La asistencia a la iglesia ha estado pasando últimamente por tiempos difíciles. Para algunos cristianos es un débil sustituto de una comida campestre en un día lluvioso. Las excusas son tan numerosas como las monedas en el plato de las ofrendas. La verdad es que muchos que profesan el cristianismo no creen que la iglesia sea tan importante. Piensan que pueden ser buenos cristianos perfectamente sin formar parte de una congregación local.

El autor de Hebreos no estaba de acuerdo con eso. Por un lado, nuestro bienestar espiritual no debe ser nuestra única preocupación. Vamos a la iglesia no sólo a recibir, sino a dar, a estimular a otros cristianos al «amor y las buenas obras» (Hebreos 10:24). Si nos mantenemos alejados podríamos darles una excusa para ser negligentes.

Por otro lado, si asistimos con entusiasmo animamos a otros creyentes en su aspiración a acercarse más a Cristo. Si nos reunimos con ellos fielmente honramos al Señor, crece nuestra fe, y damos un fuerte testimonio al mundo.

La fe cristiana no deja lugar para los individualistas ariscos. Para producir un fuego se necesita más de un trozo de carbón. También se necesita una chispa y una corriente de aire. Una persona humilde, abierta, involucrada –tal vez tú mismo– que vibra por Cristo puede ser la chispa. Y el Espíritu Santo, el aliento de Dios, puede soplar esa chispa y hacer que toda una congregación se inflame.

LA COMUNIÓN NOS EDIFICA Y NOS UNE

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