17 de septiembre,

Mientras dormimos

La Biblia en un año: Proverbios 27-29, 2 Corintios 10

Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. –Salmo 127:2.


La Biblia de las Américas traduce el Salmo 127:2 así: «... pues El da a su amado aun mientras duerme». Creo que en este versículo hay algo maravillosamente significativo, algo que podemos pasar por alto fácilmente a menos que comprendamos que el día de Israel empezaba en la noche, no en la mañana como es para nosotros.

Nuestros días a menudo empiezan con mucho ajetreo. Nos tiramos de la cama, desayunamos rápidamente y salimos corriendo. Después de todo, tenemos mucho que hacer.

Por otro lado, el día de Israel comenzaba al anochecer. Descansaban y dormían, luego se levantaban en la mañana para unirse a Dios en un trabajo que ya estaba en movimiento porque «no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel» (121:4).

Creo que la secuencia de noche y mañana es significativa porque presenta la actitud que debemos tener en todos nuestros esfuerzos. Nuestros días deberían empezar descansando en la infinita habilidad de Dios. Cuando comenzamos nuestro trabajo nos unimos a Dios en lo que Él ya está haciendo.

Es inútil dejarnos llevar por la ansiedad y el frenesí, «que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar» (127:2), como si el éxito dependiera exclusivamente de nuestros esfuerzos. Debemos trabajar arduamente y ser fieles en todo lo que hagamos, pero debemos también darnos cuenta de que todo depende de Dios. Él nunca deja de trabajar por nosotros. Antes de empezar nuestro día de trabajo debemos encontrar descanso en él.

HAZ TU DEBER, ESO ES LO MEJOR; DEJA A DIOS EL RESTO.
–LONGFELLOW

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