22 de septiembre,

El peor de los males

La Biblia en un año: Eclesiastés 10-12, Gálatas 1

... a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. –Hechos 2:36.


Los seguidores de Cristo ven su crucifixión como el peor de los males de toda la historia. Sin embargo, decoran los edificios de las iglesias con cruces, se las ponen como joya y son el tema de sus canciones. ¿Por qué apreciamos un símbolo tan terrible de sufrimiento y vergüenza?

En épocas antiguas, muchos criminales y rebeldes morían por crucifixión. Se dice que en los disturbios que siguieron a la muerte de Herodes el Grande en el año 4 a.C., los soldados romanos llenaron una carretera en Galilea con 2.000 cruces, cada una con el cuerpo de un insurrecto. Su propósito era infundir terror en el corazón de cualquiera que contemplara siquiera rebelarse contra Roma.

Sin embargo, la muerte de Jesús fue diferente a todas aquellas. Sí, Él pasó por tan terrible sensación de abandono que clamó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Marcos 15:34). Como Hijo de Dios estaba sufriendo la justa ira de su Padre contra el pecado de toda la humanidad. Al morir pagó completamente la pena por nuestro pecado y quebrantó el poder de la muerte. Para vindicar la obra de Cristo en la cruz, Dios lo levantó de la tumba (Hechos 2:24; Romanos 1:4).

El peor de los males de toda la historia obtuvo el perdón por el pecado. Y la resurrección de Cristo nos asegura nuestra victoria final sobre la muerte. ¡Por eso apreciamos la cruz!

LA CRUZ DE CRISTO REVELA LO MEJOR DEL AMOR DE DIOS Y LO PEOR DEL PECADO DEL HOMBRE.

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