23 de septiembre,

Flores cortadas

La Biblia en un año: Cantares 1-3, Gálatas 2

... separados de mí nada podéis hacer. –Juan 15:5.


Me gusta comprar o recibir un ramo de flores frescas. Después de admirarlas y olerlas, las pongo inmediatamente en agua. Aunque son frescas y hermosas cuando las recibo, sus días están contados. Puesto que han sido desprendidas de su fuente de vida, al poco tiempo se marchitan y mueren. Yo sé que un día voy a tener que tirarlas a la basura.

El escritor Lloyd Ogilvie ve en esto una representación del cristiano cuya vitalidad espiritual se ha apagado y secado. Esa persona se ha convertido en una «flor cortada». Jesús usó una ilustración similar acerca de una vid y sus ramas para describir nuestra relación con Él. Así como una rama no puede dar fruto por sí misma –explicó Él– nosotros no podemos llevar fruto espiritual a menos que moremos en Él, la vid verdadera (Juan 15:4).

Si las ramas pudieran hablar, no se disculparían por su necesidad de depender de la vid para llevar fruto. Más bien dirían: «¡Para esto fuimos hechas!» Jesús sabía que fuimos hechos para depender de Él, nuestra fuente de vida. ¡No tenemos que disculparnos por ello! De hecho, esa dependencia es la única manera de evitar convertirnos en «flores cortadas».

Aceptemos su declaración: «Separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15:5). A medida que dependamos de Él llevaremos mucho fruto... y para eso fuimos hechos. – VCG

LA COMUNIÓN CON CRISTO ES EL SECRETO DE LA FERTILIDAD

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