24 de septiembre,

El deleite del deber

La Biblia en un año: Cantares 4-5, Gálatas 3

Si me amáis, guardad mis mandamientos. –Juan 14:15.


Augustus H. Strong (1836-1921) era un pastor muy respetado y presidente de un seminario. Muchos años después de su muerte tuve el placer de conocer a su hijo y hablar con él. Me contó cuando su padre lo bautizó en una iglesia de Rochester, Nueva York. Mientras caminaba a su casa con su padre después de aquella maravillosa experiencia, exclamó: «Padre, me alegro mucho de haberme bautizado. Me hizo sentir muy bien.» Su digno padre, mirando a su hijo contestó severamente: «Te sintieras como te sintieras, era tu deber.»

Aunque se podría considerar que fue una reprensión para bajarle los humos, también se puede interpretar como un sabio consejo. ¿Cuál es la motivación de cualquier actividad espiritual, ya sea la oración, la adoración, la lectura de la Biblia, las ofrendas o el testimonio? ¿Es tener una experiencia emocional? ¿Es para hacernos sentir mejor? ¿O lo hacemos de conformidad con las palabras de Jesús en Juan 14:15: «Si me amáis, guardad mis mandamientos»? No hay ninguna duda de que la obediencia nos trae bendición, pero nuestro propósito debe ser agradar a Dios haciendo su voluntad.

Hoy hay una gran necesidad de hacer hincapié de nuevo en la obediencia, ya sea que esas acciones nos hagan sentir bien o no. Nuestra meta debe ser dar gozo al Señor. La obligación inspirada por el amor debe controlar todo lo que hagamos. –VCG

SI AMAMOS A DIOS LO VAMOS A OBEDECER.

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