27 de septiembre,

Sola y sin amor

La Biblia en un año: Isaías 3-4, Gálatas 6

Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová.... –Génesis 29:35.


Sin atractivo y unida a un esposo que no la quería, Lea anhelaba una clase de amor que nunca recibió. Su dolor se reveló en los nombres que puso a sus hijos.

A su primer hijo lo llamó Rubén (que significa «ved, un hijo»), pues dijo: «Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido» (Génesis 29:32). Pero no fue así.

A su segundo hijo le puso Simeón («oída»), pues dijo: «Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada» (v.33).

Cuando dio a luz a su tercer hijo, le puso por nombre Leví («apegado»). «Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo» (v.34). Pero no fue así.

Lea puso a su cuarto hijo Judá («alabanza»). Dijo: «Esta vez alabaré a Jehová» (v.35).

Jacob nunca amó a Lea de la manera en que amó a Raquel. Pero parece que al final, el anhelo de amor que Lea tenía quedó satisfecho por el Señor y su perfecto amor. Estoy seguro de que a veces Lea se sentía muy sola, y que tenía días en que su corazón debe haber ansiado el amor humano. Sin embargo, Dios siempre estaba presente para consolarla.

Si no te sientes amada, no huyas de tu dolor ni trates de obtener amor por medios equivocados. Más bien dedícate a conocer a Dios y a amarlo. Permítele satisfacer tus necesidades más profundas. Luego, ¡dale toda la alabanza!

AUNQUE PUEDE QUE LA GENTE NO TE AME, DIOS NUNCA TE DEJARÁ.

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