Tema 6

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¡HONREMOS A QUIEN REALMENTE LO MERECE!

Y vio Dios que todo lo que había hecho era bueno en gran manera...A todos nos agradan los elogios y reconocimientos, y nos duele la crítica y el desprecio. Nos sentimos bien cuando vemos felices a nuestros seres queridos por haber sido agasajados y honrados. 

Honramos a la madres por habernos dado a luz y criarnos, a nuestros amigos por amarnos, a los héroes nacionales por sus triunfos, a los poetas por su creatividad, a los hombres de ciencia por sus aportes, al filántropo por su generosidad, a los maestros por su obra de educación. Pero, ¿Cómo honramos al autor y sostenedor de la vida? ¿O nos uniremos a los que creen que fue el resultado de la casualidad, de una lenta evolución y ponen a un mono como su origen en lugar de darle la honra a Dios?

Pensemos solamente en nuestro organismo y en la forma maravillosa en la que fue creado:

EL SER HUMANO: Una sola célula, del tamaño de un pequeño punto, se desarrolla en 266 días (desde la concepción hasta el nacimiento) en forma perfecta, en 200 millones de células, aumentando su peso original alrededor de mil millones de veces. Un ser que puede ver, oír, andar, razonar... ¡Qué extraordinario el ojo humano, el sistema nervioso y el sistema inmunitario!

LA MENTE HUMANA: Tenemos unas 100.000 millones de células nerviosas llamadas neuronas y a cada una podríamos compararla con una ciudad.

Las instrucciones que están contenidas en el ADN (ácido desoxirribonucleico) de la célula, llenarían 1.000 libros de 600 páginas cada uno. Allí está el plan maestro genético que marca desde el color de los cabellos y los ojos, hasta las más sensibles inclinaciones del carácter...

Al contemplar los milagros de la creación podemos decir con el salmista: «Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien» Salmos 139:14.

Tenemos cuatro motivos importantes para honrar a Dios, pues Él lo merece:

1- Por habernos creado

2- Por habernos salvado siendo esclavos del mal

3- Porque el nos ha dado una identidad y un sentido de pertenencia

4- Por habernos dado la gloriosa esperanza de la vida eterna

¿De qué manera podemos honrar a Dios por estas cuatro tremendas dádivas de su amor?

HONRÉMOSLO COMO CREADOR

En el principio creó Dios los cielos y la tierra...Consideremos que Él es el autor de la vida y que solo Él merece nuestra honra y adoración. Al contemplar nuestro mundo con la lógica bíblica vemos que no pudo ser el fruto de la casualidad.

«Porque en seis días hizo Dios los cielos y la tierra...»

Todo lo hizo Dios con asombrosa sencillez. El salmista dice: «Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió» Salmos 33:9. No necesitó miles y millones de años para crear todas las cosas. Bastó el extraordinario poder de su palabra.

Para que el hombre recuerde permanentemente a Dios como creador, estableció una día a la semana, el séptimo día, como un día especial dedicado a Él. En Génesis 2:2-3 relata: «Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación».

¿Cuál es ese séptimo día en el que Dios reposó, bendijo y santificó para que nosotros podamos honrarle por su poder creador? Fue el día sábado mencionado a lo largo de toda la Biblia y grabado por el propio dedo de Dios en las tablas de piedra de su santa ley.

Por eso el 4º mandamiento dice: «Acuérdate del día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra. Pero el sábado es el día de reposo del Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo en él; ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días el Eterno hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo declaró santo.» Éxodo 20:8-11.

El Padre y Cristo se unen a la misma obra como lo muestran las palabras de Jesús: «El sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado. Así, el Hijo del Hombre es también Señor del sábado» Marcos 2:27-28.

Todo aquel que reposa el sábado, honra a Dios como Creador, se humilla ante la omnipotencia de Dios y se une al mensaje del Apocalipsis: «Entonces vi a otro ángel que volaba por el cielo, con el evangelio eterno... Decía a gran voz: «¡Reverenciad a Dios y dadle honra, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas». Apocalipsis 14:6, 7 (Versión RV 1990).

HONRÉMOSLO COMO REDENTOR

La palabra hebrea Shabath, que en español es Sábado fue traducida en algunas versiones simplemente como día de reposo. Eso hizo que mucho sinceros creyentes ignorasen cuál era el día específico que Dios reclamaba como «su día» en los diez mandamientos. Gracias a Dios las versiones más modernas de la Biblia traen correctamente la palabra SÁBADO en lugar de día de reposo. Pero aún aquello que para muchos era un problema, en la mano del Señor se había transformado en un mensaje que estaba escondido en el SÁBADO, a saber, el verdadero reposo.

El mandamiento ordena: "No hagas en él obra alguna" (Éxodo 20:10) y qué bueno es ver al hombre que luego de pasar seis días de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, en los cuales ha soportado presiones, problemas, discusiones, fracasos y éxitos, llega el viernes a la tarde y se desenchufa de todo eso, porque ha comenzado el día de reposo de Dios, el sábado. Ya no hay preocupaciones: la mente, el cuerpo y el espíritu están descansando. Los problemas financieros son puestos a un lado, las inquietudes son reemplazadas por la seguridad de la presencia de Cristo. El ajetreo de la semana es reemplazado por un descanso espiritual unido a la liturgia eclesiástica, los himnos de adoración, la oración con los hermanos y el oír de la Palabra de Dios.

El afán de la semana nos recuerda al trajín espiritual que significa la lucha del hombre en busca de paz. El hombre corre desesperado de aquí para allá deseando encontrar algo que le ayude en sus complejos, sentimientos de culpa, frustraciones y dolores. Corre de aquí para allá intentando aplacar la ansiedad que carcome su alma. Quiere escapar mediante la TV, las diversiones, el alcohol, los placeres, pero cuando ha pasado todo se encuentra peor que al principio.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar...Quizás transcurre así tu vida, hasta que en medio del bullicio de tu vivir escuchas la voz de Cristo susurrando a tu oído: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas» Mateo 11:28-29.

En medio de los problemas, Cristo es tu descanso. Él es el «reposo» para tus angustias, tus penas. Él, cuando le has aceptado como tu Salvador personal, te pide, de la misma manera que el mandamiento del sábado: «No hagas tus obras, no corras tras la paz que nunca alcanzas, no te agites en la búsqueda de dar sentido a tu vida» «Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas» Hebreos 4:10.

El sábado es «delicia, santo, glorioso de Jehová» Isaías 58:13. Es un día maravilloso comparado a los demás días ya que disfrutamos de su paz por estar unidos a la familia celestial. Del mismo modo Cristo en su Salvación es incomparable frente a todas las otras cosas que el mundo ofrece. «...Todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo» Cantares 5:16.

El sábado es un recordatorio de la creación y de la redención. Al repetir los 10 mandamientos en Deuteronomio 5:15 recuerda otro motivo más «Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el sábado»

La Esclavitud de Egipto es un símbolo de la esclavitud en el pecado, pero Cristo nos da la libertad por medio de su gracia y perdón. El reposo literal del sábado es una expresión material del descanso espiritual que tenemos en Jesús y una forma de honrarlo por ese gran regalo de amor.

Aquel que ha disfrutado de la misericordia de Dios, recibido el perdón de sus pecados y ha aceptado a Cristo como su Salvador, desde el primer día de la semana, se acordará del sábado (Éxo. 20:8). Día a día va planificando sus actividades de tal modo que el encuentro con Cristo llega a su punto máximo en el día del Señor. Lo guardará como Él lo indicó, preparando sus cosas y alimentos el viernes (Éxodo 16:23), que todo esté listo de modo que nada interrumpa su relación con Dios y con sus hijos. «Entonces te deleitarás en Jehová» Isaías 58:14.

HONRÉMOSLO PORQUE NOS HA DADO 
UNA IDENTIDAD

Una de las preguntas más habituales y que más carcome la felicidad de una persona es acerca de su identidad. El sentirnos parte de algo o alguien es uno de los componentes de la felicidad. Y precisamente el santificar el sábado como día del Señor trae consigo una identificación con el pueblo de Dios y con Él mismo. «Y les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová , que los santifico» Ezequiel 20:12. Ya no hay que deambular en busca de nuestra identidad. No hay que correr de aquí para allá en busca de algo que nos diga quiénes somos. Somos de Dios, que nos santifica. Él es nuestro Padre, él es nuestro Dios. «Y santificad mis sábados y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios» Ezequiel 20:20.

¿Por qué el sábado es la señal o sello de Dios? Porque tiene tres elementos que identifican un sello, a saber: Nombre, Cargo y Dominio. Esos tres elementos los encontramos en el cuarto mandamiento, del sábado. (Exodo 20:8-11)

Nombre: «Jehová tu Dios»

Cargo: «Creó», Creador;

Dominio: «Los cielos y la tierra» 

Guardar el sábado es una señal de lealtad a Dios pues ¡honramos a quien realmente lo merece! ¿Te sientes identificado con Dios? ¿Es Dios parte integral de tu vida? ¿Le obedeces aún cuando eso vaya en contra de tu opinión, o la de la mayoría? ¿Eres sumiso a Dios, o formas parte de aquellos que se rebelan contra El?

Querido amigo: ¿Te has puesto a pensar que Cristo se humilló, tomó forma de siervo y se sacrificó, hasta la muerte de cruz, porque la Ley de Dios es inquebrantable? Siendo que el sábado, es parte integral de la Santa Ley de Dios, ¿consideras que podría haber sido anulado, cuando en realidad forma parte de la justicia que Dios espera ver en ti? Una vez más recordamos el texto: «¿Luego invalidamos la ley por medio de la fe? ¡En ninguna manera! Sino que afianzamos la ley» Romanos 3:31. Luego el mismo Pablo agrega: «Dios, enviando a su propio Hijo... condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros» Romanos 8:3, 4.

¿GUARDARON CRISTO Y LOS DISCÍPULOS EL SÁBADO?

La Biblia informa de Cristo: «Y en día de sábado entró en la sinagoga, según su costumbre» Lucas 4:16.

De María y las otras mujeres relata: «Y regresando, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento.» Lucas 23:56.

Los apóstoles guardaron fielmente el sábado inclusive entre los gentiles (no judíos): en Corinto, Tesalónica, Antioquía, Filipos, ciudades paganas: "Y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. Y discutía en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos" Hechos 18:3-4. "Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos y por tres sábados discutió con ellos..." Hechos 17:2-3. "... Al sábado siguiente, se reunió casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios" Hechos 13:14, 42, 44. "Y el sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración..." Hechos 16:13.

Como hemos visto, Cristo y sus apóstoles guardaron el séptimo día, el sábado. Usted también tiene el privilegio de guardarlo y ser parte de la familia de Dios. Hay otra razón aún para honrar a Dios ya que no se termina la observancia de este día en este mundo...

HONRÉMOSLO POR LA ETERNIDAD

Pronto, este mundo se reinsertará en el reino de Dios. «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron.» Apocalipsis 21:1. Allí gobernará Jesús. Él es el Rey de Reyes (Apocalipsis 19:16). Allí no habrá dolor, sufrimiento, lágrimas ni dolor. Veremos a Dios cara a cara. El rostro de Cristo será el más apreciado entre miles. En una dicha eterna, donde nada ni nadie impedirá el desarrollo de nuestros planes, sueños e ideales, desde todos los rincones de la Tierra Nueva, y del universo se acercarán los hijos de Dios cada sábado a adorarle, a rendirle pleitesía. Como en este tiempo, en la eternidad habrá un día especial de encuentro con Dios. Isaías 66:22-23 dice: "sucederá que de mes en mes y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová." Vendrán a cantar alabanzas a su nombre y a glorificarle porque «digno eres... porque fuiste inmolado, y con tu sangre nos compraste para Dios, y nos hiciste... reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.» Apocalipsis 5:9, 10.

El Sábado fue dado al hombre al principio como un monumento al Creador. Es a su vez un homenaje a Dios por habernos librado de la esclavitud del pecado. Es una señal distintiva e identificatoria entre Dios y su pueblo y un anticipo de la vida eterna de la tierra prometida, del descanso eterno cuando el pecado haya sido desarraigado. Guardarlo hoy, es homenajear a nuestro Creador y Salvador, es una pueba de nuestro amor, lealtad y gratitud hacia él , dejarlo de lado o ignorarlo sería un desprecio a su ley de amor.

Querido amigo, a cuyas manos han llegado estas líneas: Te invitamos a unirte en la adoración y honra que se le tributa a Dios en el universo, como Creador, Redentor y Rey, santificando el sábado, conforme él lo ordena en su Palabra.

Fuente: http://www.biblia2000.com.ar/3mil/milenio/Milen-06.htm


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