Las Profecías del Apocalipsis

Capítulo 2 · Las cartas de Jesús a las Iglesias


El mensaje a Pérgamo

Vers. 12-17: Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás; y retienes mi nombre, y no has negado mi fe, aun en los días en que fue Antipas mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balac a poner escándalo delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Así también tú tienes a los que tienen la doctrina de los Nicolaítas, lo cual yo aborrezco. Arrepiéntete, porque de otra manera vendré a ti presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

La iglesia de Pérgamo No se expresó una sola palabra de condenación contra la iglesia anterior. La persecución tiende siempre a mantener a la iglesia pura, e incita a sus miembros a la piedad. Pero llegamos ahora al período representado por la iglesia de Pérgamo, durante el cual empezaron a obrar influencias que introdujeron errores y males en la iglesia.

La palabra "Pérgamo" significa "altura, elevación." Fue una época durante la cual los verdaderos siervos de Dios tuvieron que luchar contra el espíritu de política mundana, orgullo y popularidad que asomaba entre quienes profesaban seguir a Cristo, y contra las manifestaciones virulentas del misterio de iniquidad, que resultó finalmente en el pleno desarrollo del "hombre de pecado," o sea el papado. (2 Tesalonicenses 2:3.)

El elogio "Donde está la silla de Satanás." Cristo reconoce la situación desfavorable de su pueblo durante esa época. El lenguaje no tiene probablemente por fin designar una localidad. Satanás obra dondequiera que moren los cristianos. Pero hay ciertamente momentos en que obra con poder especial, y la época abarcada por la iglesia de Pérgamo fue uno de ellos. Durante ese período, se estaba corrompiendo la doctrina de Cristo, estaba obrando el misterio de iniquidad, y Satanás estaba echando los fundamentos de un estupendo sistema de apostasía: el papado. De ahí la desviación predicha por Pablo en 2 Tesalonicenses 2:3.

Es interesante notar que la ciudad de Pérgamo llegó a ser la sede del antiguo culto babilónico del sol. "Los magos caldeos tuvieron un largo período de prosperidad en Babilonia. Un pontífice designado por el soberano presidía un colegio de 72 hierofantes. . . . Después de la ocupación medo-persa los caldeos derrotados huyeron al Asia Menor, y establecieron su colegio central en Pérgamo, donde habían llevado consigo el Paladión de Babilonia, o piedra cúbica. Allí, libres del control del Estado, perpetuaron los ritos de su religión, e intrigando con los griegos maquinaron contra la paz del Imperio Persa."7

Antipas Hay buenos motivos para creer que este nombre se refiere a una clase de personas, y no a un individuo; porque no tenemos ni se puede hallar ahora información auténtica acerca de un personaje tal. Con respecto a esto dice Guillermo Miller:

"Se supone que Antipas no era una persona, sino una clase de hombres que se oponía en esa época al poder de los obispos, o papas, y que la palabra es una combinación de dos vocablos: 'Anti,' opuesto, y papas,' padre o papa. Muchos de esos hombres sufrieron el martirio en aquel tiempo en Constantinopla y en Roma, donde los obispos y papas empezaban a ejercer el poder que pronto sometió a los reyes de la tierra y pisoteó los derechos de la iglesia de Cristo. Y, por mi parte, no veo motivo para rechazar esta explicación de la palabra 'Antipas' en este texto, puesto que la historia de aquellos tiempos calla en absoluto acerca de un individuo así llamado."8

El Diccionario Bíblico de Watson dice: "La historia eclesiástica antigua no contiene una sola mención de este Antipas."9 Adán Clarke alude a la existencia de un escrito llamado los "Hechos de Antipas," pero nos da a entender que no merece crédito.10

La causa de queja Las situaciones desventajosas no excusan la presencia de los males en la iglesia. Aunque esta iglesia actuaba en un momento en que Satanás elaboraba poderosas seducciones, sus miembros tenían el deber de mantenerse libres de sus malas doctrinas. De ahí que se los censure por albergar entre sí a quienes sostenían las doctrinas de Balaam y de los Nicolaítas. (Véanse los comentarios sobre los Nicolaítas en el vers. 6.) La doctrina de Balaam nos es revelada parcialmente aquí. Enseñó a Balac a poner una piedra de tropiezo delante de los hijos de Israel. (Véase el relato completo de su obra y sus resultados en Números 22:25; 31:13-16.) Parece que Balaam deseaba maldecir a Israel para obtener la rica recompensa que Balac le había ofrecido. Pero como el Señor no le permitía maldecirlo, resolvió lograr esencialmente el mismo resultado de otra manera. Aconsejó a Balac que sedujera a los israelitas por medio de las mujeres de Moab para que participasen en la celebración de los ritos idólatras y todos los actos licenciosos que los acompañaban. El plan tuvo éxito. Las abominaciones de la idolatría se difundieron por el campamento de Israel, cayó sobre éste la maldición de Dios y murieron 24.000 personas.

Las doctrinas cuya presencia en la iglesia de Pérgamo provocan una queja eran similares en su tendencia, pues llevaban a la idolatría espiritual, y a una relación ilícita entre la iglesia y el mundo. Este espíritu produjo finalmente la unión de los poderes civiles y eclesiásticos que culminó en la formación del papado.

La amonestación Cristo declaró que si no se arrepentían los miembros de la iglesia de Pérgamo, tomaría el asunto en sus propias manos, y vendría contra ellos (en juicio), y pelearía contra ellos (los que sostenían esas malas doctrinas); y toda la iglesia sería considerada responsable de los males que habían ocasionado los herejes que ella había albergado en su medio.
La promesa al vencedor Al vencedor se le promete que comerá del maná oculto, y recibirá la aprobación de su Señor en forma de una piedra blanca, en la cual habrá un nombre nuevo y precioso. La mayoría de los comentadores aplican el maná, la piedra blanca y el nombre nuevo, a las bendiciones espirituales que se pueden disfrutar en esta vida; pero como todas las demás promesas hechas al vencedor, éstas se refieren indudablemente al futuro y se cumplirán cuando llegue el tiempo en que los santos serán recompensados. Las siguientes explicaciones son de las más acertadas:

"Los comentadores suponen en general que esto se refiere a la antigua costumbre judicial de dejar caer una piedra negra en una urna cuando se quería expresar condenación, o una piedra blanca cuando se indultaba al prisionero. Pero éste es un acto tan distinto del descrito en el pasaje que consideramos: Le daré una piedrecita blanca,' que nos sentimos dispuestos a concordar con aquellos que piensan que se refiere más bien a una costumbre muy diferente, y no desconocida para quien haya leído los clásicos, que concuerda en forma bella y muy apropiada con el caso que tenemos delante. En tiempos primitivos, cuando resultaba difícil viajar por falta de lugares de hospedaje público, la hospitalidad era ejercida mayormente por particulares. Encontramos frecuentes rastros de ello en toda la historia, y más que en cualquier otra parte en el Antiguo Testamento. Entre las personas que eran objeto de esa hospitalidad y las que la practicaban, se trababan con frecuencia relaciones de profunda amistad y consideración mutua; y llegó a ser una costumbre bien establecida entre los griegos y los romanos facilitar a los huéspedes alguna marca particular, que se transmitía de padres a hijos y aseguraba la hospitalidad y el buen trato cuandoquiera que se la presentaba. Esta marca era generalmente una piedrecita blanca, cortada por el medio, sobre cuyas mitades el dueño de casa y su huésped escribían mutuamente sus nombres, para después intercambiarlas. La presentación de esta piedra bastaba para asegurar amistad para ellos y sus descendientes cuandoquiera que volvieran a viajar por la misma región, aunque es evidente que estas piedras tenían que guardarse privadamente, y ocultarse con cuidado los nombres escritos en ellas, no fuese que otras personas obtuviesen los privilegios en vez de aquellas a quienes estaban destinados.

"Cuán natural es, pues, la alusión a esta costumbre en las palabras: Le daré a comer del maná escondido;' y habiéndolo hecho, habiéndole hecho participar de mi hospitalidad, habiéndole reconocido como mi huésped, mi amigo, le regalaré la 'piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.' Le daré una garantía de mi amistad, sagrada e inviolable, que él solo conocerá."11

Acerca del nuevo nombre, Juan Wesley dice muy apropiadamente: "Jacob, después de su victoria, ganó el nuevo nombre de Israel. ¿Quieres tú saber cual será tu nuevo nombre? Es muy fácil: Vence. Mientras no hayas vencido, serán vanas todas tus averiguaciones. Entonces lo leerás en la piedra blanca." 12

La época de esa iglesia El período abarcado por esa iglesia se extiende desde los días de Constantino, o más bien desde su presunta conversión al cristianismo en 323 hasta el establecimiento del papado en 538.

7 Guillermo II. Barker, '"Lares and Penates," págs. 232, 233.

8 Guillermo Miller, "Evidence from Scripture and History of the Second Coming of Christ," págs. 135, 136.

9 Ricardo Watson, "A Biblical and Theological Dictionary," pág. 69, art. "Antipas."

10 Adán Clarke, "Commentary on the New Testament," tomo 2, pág. 978, nota sobre Apocalipsis 2:13.

11 Enrique Blunt. "A Practical Exposition of the Epistles to the Seven Churches of Asia," págs. 116-119.

12 Juan Wesley. "Explanatory Notes Upon the New Testament," pág. 689, comentarios sobre Apocalipsis 2:17.

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